Candy

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Otra historia de amor, dirás, escéptico ante las relaciones que profesan una felicidad abrumadora marcada por la incoherencia del utópico cine romántico; teniendo como primer prejuicio la dulzura del ahora lejano Heath Ledger y a una actriz no tan conocida (Abbie Cornish, asemejando en apariencia a una inofensiva muñeca).

Y sí, lo es, es otra historia de amor llena de dulces y de colores. Contacto, unión, miel y poesía en un contexto donde los dulces (drogas) son un mero vehículo para evadir el compromiso a una grisácea y aburrida vida adulta.

¿Quién querría fugarse ante la falta de preocupación por el mañana? O fugarse ante la opción de ser un astronauta; de vivir para bailar. Movimiento, música, silencio. Lo hermoso de no escuchar mayor estruendo que el latido de tu corazón alejado del ruido del tránsito. Tu cuerpo no pesa y el camino, réplica exacta de todo aquello que soñaste ser. Instante alimentado con dulces que cambian de color y maximizan cada arista. Ojos, brazos y piernas y pasteles. Besos en un lienzo, frescura de un día de verano sin sandalias; despeinados y sin prisa, sin presión.

Una niña que lleva el dulce en su nombre, frustrada ante su propia negación en la tierra; ligada y sin opción de escapar al inquisitivo poder de una madre. Gusta de colorear los días de su amado -un niño que va por la vida flotando ante lo inesperado y sin una premisa de una mañana que dé frutos.

Mano a mano, en cuerpo y alma se atragantan de azúcar.

Azúcar:

Disfraz de eternidad que no prevé lo funesto y putrefacto del agua corriente o el incendio devorando el bosque.

Suciedad, destrucción de huesos, incontinencia de control, ira acumulada, vacío que ataca los nervios y altera la conciencia .

Muerte del individuo en su complejidad y en su totalidad; dolor anestesiado, con un abrazo como punto final.

Si estás decidido a probar nuevamente la miel y el horrible dolor de un estómago perforado entonces este filme va a ser un drama que no pasará desapercibido. Permanecer es un pase directo a la muerte y no permanecer también.

Director:Neil Armfield

Good Manners

maxresdefaultSer ante un tiempo, ante un espacio marcado por variaciones de lo visible, de lo palpable y de lo que realmente es… todo detrás de las maneras: ¿Quién nos dijo cómo ser, quien diablos nos mandó a esta tierra, como decidimos el camino a seguir?

Clara, enfermera de color candente, pide empleo como cuidadora de una embarazada  que tiene como nombre “Ana”. Ana confía en Clara, muy a pesar de no saber realmente quién es y decide contratarla desde antes de la consumación del embarazo para que se ocupe de las tareas del diario, la atienda y la cuide como la buena enfermera que demostró ser desde el día uno.

Contrariamente a lo que se pensaría, ambas estrechan un lazo casi instantáneo de confianza e intimidad, incluso ante acontecimientos difíciles de explicar y en diferentes grados. Pero no son sólo ellas dos, pues el feto que contiene Ana es excesivamente fuerte, proveniente de un desliz que la etiqueta ahora como mujer irrespetable y la excluye ante una sociedad manierista.

“You are just too good to be true” suena como una mofa, un vil escupitajo sonoro.

Dentro de las entrañas de Ana se gobiernan ciertos comportamientos fomentados por el habitante y gobernados por las fases de la luna. Noches en donde el sonambulismo, el fuego sexual y el naranja de un par de ojos, hacen que Clara tome partido ante este asunto sanguinario que requiere de cuidados excesivos, de música y de amor.

Lo más carnal destruye y construye una nueva vertiente, pues Ana en algún punto deja de ser el centro de atención y en esta nueva fase, Clara, pudiendo haber dejado el problema (el producto de abrumante peligro del que en ese momento ella no tiene absolutamente nada que ver) decide no hacerlo, pues vaya que uno no decide a quien amar.

Historia de amor, dibujada con hermosas tomas fotográficas y un Soundtrack que merece la pena escucharse. Historia de sangre y canciones de cuna. Al final de todo lo sanguinario, de lo reprobable y oscuro siempre queda el amor de una madre. Ahí, en la batalla diaria por querer tener un niño feliz se establece una burbuja de metal que en algún punto necesariamente también debe de explotar.

Explosiones que causan escalofríos, canciones de cuna, puro intento por sostener en sociedad a algo insostenible. Ejemplo perfecto de que nuestra propia naturaleza no se encierra para siempre, se puede controlar, pero no se puede cambiar. Clara, mujer áspera, fuerte y amorosa cuida de criaturas que bien pueden acabar con todo a su alrededor. Pero siempre hay forma, o al menos ella eso quiere creer.

Historias que son líneas perpendiculares, oscilantes y enfocadas en la visión del otro. Son esos los colmillos, las garras que pocos se toman en serio.

Así la historia de Clara, una enfermera cualquiera de tono oscuro y mirada penetrante, mujer bien plantada en sus zapatos, detonadora y resistente ante cualquier ataque con tal de salvar al ser amado.

Uno no decide lo intrínseco. Eso incluye aquellos amores que son reales y no se eligen, por más peligrosos que sean.

Directors: Marco DutraJuliana Rojas